
Este galardón no solo reconoce el mérito profesional, sino también la vivencia coherente de los valores y virtudes que nos inspiran. Quienes reciben esta distinción encarnan las principales enseñanzas de Santo Tomás de Aquino: el amor a la verdad, la búsqueda del conocimiento iluminado por la fe y la práctica constante de las virtudes cardinales —prudencia, templanza y fortaleza—, junto a los valores evangélicos de fraternidad, solidaridad, justicia y caridad.
Cada colaborador galardonado se distingue por ser un ejemplo vivo para sus pares y nuestros estudiantes: personas trabajadoras, responsables y profundamente comprometidas con la Misión Institucional, movidas por una auténtica vocación de servicio inspirada en Cristo. Cabe destacar que este premio se entrega anualmente en el marco de la conmemoración del Día del Asistente de la Educación (1 de octubre) y del Día del Profesor y la Profesora (16 de octubre), realzando el papel del educador católico en nuestra sociedad.
Con alegría y profundo orgullo, destacamos en esta ocasión a nuestra profesora diferencial, Pamela Marín Vilches, quien ha sido reconocida por su compromiso incansable, su espíritu servicial y su entrega profesional. Su testimonio de dedicación y amor por los estudiantes es un verdadero faro para toda la comunidad educativa.
Felicitamos a Pamela por este merecido reconocimiento, que refleja no solo su labor, sino el corazón con el que sirve a nuestra escuela.

